TU guardas una receptividad que
te hace sentir, de alguna manera,
impuro en tu interior y exterior.
Sientes
una preocupación escrupulosa
por estar libre de cualquier impureza.
A menudo se trata sólo de una
insignificancia, que no te parece perfecta
y que acpara todos tus pensamientos.
YO
te ayudo a aceptar las imperfecciones
humanas y a tratar tu corporalidad
en forma natural.
Tu
vuelves a visualizar las cosas dentro
de un contexto más amplio y no
te dejas desconcertar por pequeñeces.